El 30 de octubre de 2026, el Ministerio de Vivienda anunció que cerca de $786.000 millones se priorizarían para transformar el acueducto y alcantarillado de Santa Marta. La estrategia combina Plan Maestro, nuevos pozos, reducción de pérdidas y mejoras en distribución. La meta divulgada es bajar las pérdidas de alrededor de 60 % a 20 % y llevar la continuidad a 20 horas diarias en cuatro años. [1]
El monto llama la atención porque no aparece por primera vez. Un año antes, el CONPES 4159 y una autorización del CONFIS habían programado exactamente $786.032,78 millones en vigencias 2026–2030 para dos plantas desalinizadoras. [2, pp. 22–24][3, p. 22] El anuncio actual no suma otra bolsa del mismo tamaño: propone reorientar recursos ya programados hacia una solución distinta.
La pregunta operativa es, por tanto, más exigente que “¿cuánto se invertirá?”: ¿qué documentos y decisiones separan la reorientación de ese monto de 20 horas de agua verificables? La respuesta exige mantener conectados cuatro estados que suelen presentarse juntos: autorización presupuestal, paquete contratado, obra ejecutada y resultado del servicio.
Hallazgo. El cambio de estrategia puede ser razonable sin estar todavía ejecutado. El monto conserva una historia presupuestal anterior; el resultado necesita otra historia, medible por sector y periodo.
El mismo monto tiene todavía un expediente anterior
El CONPES 4159, aprobado el 29 de septiembre de 2025, declaró de importancia estratégica dos desalinizadoras y presentó una asignación por cinco vigencias: $47.371,9 millones en 2026; $255.334,0 millones en 2027; $231.121,3 millones en 2028; $155.805,4 millones en 2029, y $96.400,2 millones en 2030. La suma es $786.032,78 millones. El documento también recomendó al Ministerio de Vivienda adelantar las acciones necesarias para ejecutar ese programa. [2, pp. 16, 22–24]
CONFIS autorizó vigencias futuras excepcionales con esa misma distribución. Una vigencia futura permite asumir compromisos que afectarán presupuestos de años posteriores; no significa que todo el efectivo esté hoy en una cuenta ni que ya exista un contrato. [3, p. 22] El acto organiza capacidad presupuestal para una destinación, un ejecutor y un calendario determinados.
Al cambiar desalinizadoras por una combinación de fuentes, redes y control de pérdidas, el trabajo no consiste en renombrar el programa. Hace falta reconciliar la decisión anterior con la nueva: qué acto modifica la destinación, qué vigencias permanecen disponibles, qué componentes reciben recursos y bajo qué responsable. Las fuentes públicas revisadas hasta el 5 de noviembre muestran el anuncio y su hoja de ruta, pero no un nuevo documento completo que haga esa reconciliación.
Esa ausencia pública no prueba que una gestión interna no exista ni que la estrategia vaya a fallar. Limita una conclusión concreta: todavía no permite tratar los $786.032,78 millones como recursos reprogramados, contratados o pagados bajo el nuevo portafolio.
“Pérdidas” no es una sola cifra
El diagnóstico de balance hídrico publicado por ESSMAR en junio de 2026 estimó una producción media de 1.177,1 litros por segundo y un déficit de 616,7 litros por segundo en su escenario de 2026. Para modelarlo usó pérdidas técnicas de 40 %. También describió pérdidas totales cercanas a 62 %, compuestas por aproximadamente 40 puntos técnicos y al menos 22 comerciales. [4, pp. 23, 27–32]
Las pérdidas técnicas son agua que no llega por fugas, roturas, reboses o condiciones hidráulicas. Las pérdidas comerciales aparecen cuando el agua sí llega pero no queda bien medida o facturada: medidores deficientes, conexiones no formalizadas o errores de catastro, entre otras causas. El índice de agua no contabilizada (IANC) reúne diferencias entre agua producida y agua registrada, pero su valor depende del perímetro, el periodo y la calidad de los datos.
Por eso la meta política de pasar de cerca de 60 % a 20 % no puede compararse sin más con la trayectoria técnica 40 %–35 %–25 % del diagnóstico. Una puede referirse a pérdida total y la otra a un supuesto de pérdida técnica. Antes de medir avance, cada indicador necesita fórmula, fuente, sector y fecha de corte. Si esos campos cambian, un porcentaje menor puede reflejar mejor medición y no necesariamente menos agua perdida físicamente.
Reducir pérdidas ayuda, pero no fabrica una fuente
La evidencia que pone a prueba una lectura simple está en el mismo diagnóstico. ESSMAR proyectó reducir pérdidas técnicas de 40 % a 35 % hacia 2030, pero aun así calculó un déficit de 586 litros por segundo para ese año sin una nueva fuente. Su escenario incorporó 630 litros por segundo adicionales. En ese documento la fuente propuesta era desalación; el anuncio de octubre abre otras alternativas, pero no elimina la necesidad hidráulica que el diagnóstico identificó. [4, pp. 29–32]
La estrategia debe coordinar tres relojes. El primero es de oferta: estudios, fuente, captación, conducción y puesta en servicio. El segundo es de red: sectorización, presión, tuberías y medición. El tercero es presupuestal y contractual: autorización, compromiso, ejecución y pago. Acelerar uno no mueve automáticamente los otros.
La consecuencia para la dirección es práctica. Una tubería sustituida puede reducir una pérdida localizada sin llevar por sí sola el servicio a 20 horas. Una fuente adicional puede elevar la producción sin corregir agua no registrada. Y un compromiso presupuestal puede habilitar un contrato sin demostrar ni obra terminada ni cambio en el servicio. El reporte necesita conservar esas diferencias mientras explica cómo se conectan.
Simulación: el Sector Faro atraviesa cinco estados
Sector Faro es un ejemplo pedagógico, no un sector real de ESSMAR ni una condición contractual o bancaria conocida. Mantiene el mismo territorio, documento y métrica para mostrar qué cambia en cada decisión.
El dinero no fluye por la misma tubería que el agua
Cada paso cambia un documento y habilita una decisión. La métrica de servicio espera hasta el final.
- 01Medirbalance incierto
- 02Priorizarportafolio separado
- 03Habilitarsoportes completos
- 04Ejecutarobra documentada
- 05Compararservicio medido
- 1. Balance antes de decidirEntran 100 unidades; 60 no están contabilizadas y la continuidad comparable sigue pendiente.
- 2. Soluciones sin mezclarMedición, tubería y nueva fuente conservan responsables, costos e indicadores distintos.
- 3. Paquete habilitadoAlcance, fuente, responsable, cronograma y evidencia requerida llegan al mismo expediente.
- 4. Obra demostradaTubería y medidores cambian; el gasto y el avance todavía no prueban horas de agua.
- 5. Resultado comparableEl mismo sector y periodo muestran una mejora hipotética; la brecha restante vuelve al portafolio.
Seguir el mismo sector de principio a fin
En el primer estado, el responsable operativo delimita Sector Faro y abre un balance: 100 unidades entran, 40 aparecen como consumo registrado o estimado y 60 quedan sin contabilizar. Esa diferencia no demuestra que todo sea fuga. El expediente conserva fecha, perímetro, método e incertidumbres. La primera decisión es diagnosticar, no pagar una obra.
En el segundo, el equipo convierte el problema en portafolio. Sectorización, macromedición, reposición de tubería, micromedición y nueva fuente aparecen en líneas separadas. La medición mejora el balance; la tubería atiende pérdida física; la fuente aumenta oferta. Una ficha vincula problema, solución, costo, plazo y fuente presupuestal. Sin reconciliarla con el acto que autoriza el gasto, el monto sigue siendo capacidad potencial.
En el tercero, un paquete recibe alcance, responsable, cronograma, territorio, fuente y métrica de aceptación. Si falta diseño, permiso aplicable, disponibilidad del predio, apropiación o evidencia exigida para iniciar, queda bloqueado. El bloqueo no demuestra incumplimiento: dice que el expediente aún no sostiene la transición. La consecuencia sobre plazo y caja queda visible y la decisión conserva autor y fecha.
En el cuarto, una cuadrilla reemplaza un tramo y calibra medidores. Actas, cantidades y fotografías prueban avance físico; facturas y comprobantes prueban gasto. Ninguna pieza aislada demuestra menos agua no contabilizada o más horas. Si la obra termina pero el balance no mejora, se conserva lo construido, se investiga la brecha y se ajusta el siguiente paquete.
Solo en el quinto se comparan entrada, registro, agua no contabilizada y continuidad con el mismo método y periodo. Si falta la lectura de salida, el estado correcto es “resultado pendiente”, no un dato completado por analogía. Cada documento habilita una decisión; ninguna etapa hereda automáticamente el éxito de la anterior.
Una obra no equivale a veinte horas de servicio
El informe de Superservicios sobre la intervención registró continuidad de 16 a 18 horas diarias e IANC de 57,40 % a noviembre de 2024, frente a 61,60 % al inicio de la intervención. Son cortes históricos útiles, no una línea base vigente de noviembre de 2026. Para comparar la meta se necesita una actualización con método y perímetro equivalentes. [5, pp. 39–40]
Un programa revisable conecta tres tableros. El presupuestal muestra acto, fuente, vigencia, compromiso y pago. El de ejecución muestra diseño, frente habilitado, cantidades, hitos, pruebas y recibo. El de servicio muestra caudal, presión, agua no contabilizada, micromedición, continuidad y calidad. Proyecto, paquete, sector y periodo funcionan como identificador común.
Si la red avanza y la fuente se retrasa, puede haber menos pérdidas sin alcanzar 20 horas. Si aumenta la fuente y no mejoran red y medición, parte de la capacidad puede no convertirse en servicio verificable. La decisión siguiente depende de la restricción que siga activa, no de sumar porcentajes de componentes diferentes.
La gobernanza también cambió
El 11 de agosto de 2026, Superservicios entregó ESSMAR al Distrito y anunció seis meses de vigilancia especial. [6] El anuncio de octubre plantea además coordinación entre Nación, Gobernación y Distrito. Eso cambia quién prioriza, contrata, opera, consolida evidencia y publica resultados.
Las fuentes revisadas no describen todavía una nueva entidad operativa ni distribuyen todas esas funciones. El expediente puede evitar un actor abstracto llamado “la alianza” si registra autoridad competente, responsable de ejecución, operador, instancia que valida, fecha y documento. Los repositorios públicos de ESSMAR aportan antecedentes del proyecto; no reemplazan la nueva decisión presupuestal ni el seguimiento operativo. [7]
Para cada paquete bastan cinco campos conectados: origen jurídico y presupuestal; territorio y dependencia; responsable y evidencia; métrica y corte; decisión siguiente. No son un checklist añadido al final. Son los campos que permiten que el mismo sector avance del balance al portafolio, del contrato a la obra y de la obra al servicio sin perder su historia.
Cuatro puentes entre el anuncio y el resultado
La reorientación cambia una decisión importante: propone usar el monto antes asociado a dos desalinizadoras en una combinación de fuentes, redes y control de pérdidas. El diagnóstico técnico respalda la necesidad de combinar oferta y eficiencia. No respalda tratar el anuncio como obra o servicio ya entregados.
La revisión pública hasta el 5 de noviembre encontró el CONPES y la autorización CONFIS de la destinación anterior, el diagnóstico de ESSMAR y la hoja de ruta anunciada; no encontró un nuevo acto completo que reconcilie esos documentos. Según la viceministra citada por El Heraldo, el detalle de inversiones se definiría a más tardar el 30 de noviembre y los compromisos y vigencias futuras deberían quedar listos antes del 31 de diciembre. [8] Son hitos futuros verificables cuando aparezcan sus actos.
Entre reorientar $786.000 millones y ofrecer 20 horas de agua quedan cuatro puentes: autorización compatible con la nueva destinación, portafolio con responsables y dependencias, expedientes que no confundan gasto con avance y medición comparable por sector y periodo. Si los cuatro conservan el mismo identificador, ciudadanía, dirección y financiadores podrán distinguir promesa, capacidad habilitada, obra terminada y mejora real. Esa continuidad —no el monto aislado— responde la pregunta inicial.
Fuentes y límites
[1] MinVivienda · anuncio de estrategia y metas · 30 octubre 2026
[2] DNP · CONPES 4159 · 29 septiembre 2025 · pp. 16, 22–24
[3] MinHacienda / CONFIS · vigencias futuras excepcionales · p. 22
[4] ESSMAR · diagnóstico de balance hídrico · junio 2026 · pp. 23, 27–32
[5] Superservicios · informe de gestión de intervenidas · primer semestre 2025 · pp. 39–40
[6] Superservicios · entrega de ESSMAR al Distrito · 11 agosto 2026
[7] ESSMAR · repositorio público del proyecto de desalinizadora · consulta 5 noviembre 2026
[8] El Heraldo · entrevista sobre hitos de definición y vigencias · 1 noviembre 2026
Corte: 5 de noviembre de 2026. Se revisaron documentos y comunicaciones públicas, no borradores internos de nuevos actos, contratos aún no publicados, contratos privados de crédito ni series operativas posteriores a los cortes citados. La ausencia pública de un documento no prueba que no exista. Las cifras de pérdidas no son equivalentes sin definición, perímetro y periodo. Sector Faro y sus valores son enteramente hipotéticos.